Madrinazgo

He llegado a la edad en que se me invita a ser madrina. Madrina de exposiciones por lo pronto. Cynthia Granados aka Graps, (a quien conozco ya desde hace varios años cuando formó parte del taller que dio Evelin Stermitz en el CCD sobre curaduría de video feminista y que yo gestioné, y después en Transitar, un taller intergeneracional que di en Casa Vecina gracias a la querida Helena Braunštajn), me hizo la invitación en nombre del Colectivo Habitación Propia.

Evocaciones es una expo para honrar artistas ya desaparecidas que habitaron el mundo del arte mexicano. Es un homenaje, y eso es maravilloso viniendo de artistas jóvenes, que reconocen a sus ancestras de esta manera.

El próximo sábado 25 inauguran y claro, como madrina, las acompañaré. Pero por lo pronto, aquí dejo el texto de sala que me correspondió escribir a manera de abrazo.

Renombrar y nombrarse

Al evocar artistas que han sido olvidadas/ninguneadas/nunca suficientemente reconocidas por la historia mexicana del arte, Cynthia Graps, Lizette Abraham, Musga Robles, Fernanda Reyna, Radharani Torres, Gabriela Colmenero, Diana Suarez y Laura Aranda, reunidas en su Colectivo Habitación Propia, no solo rinden homenaje a algunas de nuestras ancestras sino que, al hacerlo, impulsan un acto de visibilización propia. El colocar vida y obra de las mujeres bajo la luz pública es un acto no de ego sino de respeto, aceptación y afirmación del ser. Como bien dice la feminista egipcia Mona Eltahawy “Lo más revolucionario que puede hacer una mujer es hablar de su vida como si importara. Porque importa”, por lo que en esta exposición 8 artistas de un pasado no tan lejano hablan y se manifiestan a través de 8 artistas del presente que, de alguna manera, se convierten en una especie de médiums que traducen a su propio leguaje plástico el flujo estético y conceptual que resuena en cada una de ellas.

Este proyecto es resultado de una investigación decantada durante casi tres años, en que las participantes de Habitación Propia indagaron en la escasa información existente, hasta encontrar aquellas con las que encajaron intereses y visiones, imaginarios, estéticas y energías. La pandemia les ha dado el tiempo para conectar con las artistas elegidas y realizar una obra que es a la vez homenaje, reinterpretación, aprendizaje, pretexto, compenetración, autorización propia de presencia en el mundo del arte. Las 8 contemporáneas y las 8 ancestras declaran en coro su existencia:

Mireya Cueto (1922-2013) y su obra como titiritera se manifiesta con todo el amor que contiene por las historias y la niñez en la escultura y fotografía de la yucateca Lizette Abraham. La facultad de Lizette de crear personajes y ambientes poderosos cargados de simbología ritual, y capturarlos en su fotografía, es el vehículo perfecto para atraer la magia de Mireya al aquí y ahora. Por su parte, Gabriela Colmenero trabaja en técnicas mixtas un políptico de 40 piezas que devienen en 40 mundos, creados para honrar a Susana Sierra (1942-2017) y su enigmática abstracción pictórica. Mundos que empatan en las pulsiones de ambas artistas, macro y micro cosmos que fluyen con fuerza y sutileza para conformar un orden igualmente enigmático.

Helen Escobedo (1934-2010) es quizá una de las pocas artistas más reconocidas y a la vez menos presentes en el arte y la crítica actual. Aquí los intereses eco-estéticos de Fernanda Reyna se enlazan naturalmente con las instalaciones hechas con materiales cotidianos y con las esculturas geométricas de Helen. La tabasqueña crea en este espacio una instalación que incluye 3 monotipos y varios objetos que flotan en el espacio y que relacionan lo múltiple, lo lúdico y lo efímero de la obra de Escobedo con el proceso creativo de Reyna. Diana Suárez decide relacionarse estéticamente con Naomi Siegman (1933-2018) a través de la exploración emotiva del ser femenino por medio de sutiles gráficas, que insinúan la dualidad implícita en la obra de la escultora. Las líneas continuas de su dibujo construyen una subjetiva narrativa visual que toca simbólicamente lo que significa existir como mujer en estos tiempos. Por su lado, Cordelia Urueta (1908-1995) y su muy personal proceso pictórico, que va del retrato a la abstracción, es resuelto en una escultura de alambre y textil realizada por Musga Robles (Graciela Echeverría), que juega con lo interno y lo externo que le permiten sus materiales desde un acercamiento subjetivo, enfatizando color, profundidades y texturas. El entablar un diálogo con Aurora Reyes (1908-1985), quien no solo fue muralista sino que también escribía poesía, movió a Laura Aranda a privilegiar la posición personal de la poeta e integrarla a su propia pintura, recurriendo a un ensayo visual sobre la vida de la artista chihuahuense. Su pieza en gran formato permite movilidad y juego de perspectivas, insinúa lo que se esconde detrás de las máscaras y el desierto y conjuga las dos vertientes creativas de Aurora.

Estrella Carmona (1962-2011) ha sido una gran ignorada después de su muerte. Radharani Torres decide reconocerla en su grandeza y sacarla al espacio público. Al imprimir una gran cantidad de carteles que reproducen varia de su obra, difunde tanto en las calles como en la galería a esta artista cuyas preocupaciones -la tecnología, la guerra, el desencanto-, se sustentan en una posición filosófica y política que no deja de ser necesaria hoy día. Finalmente, Cynthia Graps (Cynthia Granados), quien es la instigadora de todo este proyecto, elige el performance para hablar de la compleja relación de la neoyorquina Annette Nancarrow (1907-1991) con el mundo el arte mexicano. Utilizando al toro, figura icónica de su pintura, Cynthia toma las banderillas junto con las voces de mujeres artistas de ambas naciones para señalar las heridas, las violencias, los obstáculos a los que nos enfrentamos cotidiana y específicamente, nosotras como artistas, en el entorno patriarcal del arte. El performance de Cynthia busca no solo apuntar hacia una realidad de violencia callada sino sanarla simbólicamente.

Evocaciones es, pues, un acto de amor. Un acto de amor de las ocho artistas que forman el Colectivo Habitación Propia, un acto que ha vuelto necesario renombrar a las artistas aquí celebradas, canalizadas a través de su propia obra y, a la vez, las nombra a ellas mismas para así afirmar su propia existencia, lo que también es necesario.

Elizabeth Ross

También artista

Cuernavaca, septiembre 2021

En la Casa del Tiempo (y del espacio)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: