covid shan

El espejo en la montaña

      La montaña es geología y poética: es una elevación natural del terreno superior a 700 metros respecto a su base, pero también es una formación topográfica que adquiere un sentido sensible cuando la observamos y la pensamos.  La atracción que ejerce sobre nosotros tiene que ver con las similitudes compartidas y los anhelos que depositamos en ella como signo.

      El espejo de este macizo geológico permite vernos en toda nuestra posibilidad y majestuosidad, pero también en toda nuestra erosión y degradación. Es la vida en la muerte y la muerte dentro de la vida.

      Elizabeth Ross es una montaña que se observa en el paisaje de la existencia. Reconoce la evanescencia y lo singular de cada instante, el acompañamiento constante de la muerte en el camino y la intrascendencia final de la identidad. Durante el COVID, la artista perdió a la montaña que le dio origen. Sola, tuvo que vivir el tiempo eterno de engalanarla y acompañarla antes de entregarla a su morada final. Pero no la dejó ir sin antes hacer los rituales correspondientes para que vuelva a ser montaña en el cielo de los tiempos.

      La exposiciónCovid Shan  (o bien, Montaña Covid) es el resultado de esta y otras vivencias y experiencias de la artista al adentrarse en los significados de la montaña: en su umbra y luminosidad, en el ascenso y el declive de la vida. Aunque lleva algún tiempo explorando este signo, es durante el periodo pandémico que todo cobra mayor claridad y coherencia. Su comprensión del nosotros como uno y lo mismo: montaña/vida/el todo/la nada, han llevado a Elizabeth a conformar un ensayo visual que comparte resonancias con la Prosa de la Calavera de José Emilio Pacheco: apología del desapego, de un elevando entendimiento de la fugacidad de la existencia, que permite enfrentar con entereza el más profundo dolor, la más sentida pérdida.

     Surgidas del imaginario personal sobre hojas de papel de arroz de origen chino, papel amate o Fabriano, las montañas de Ross afloran de la tinta china, acrílico blanco, cochinilla, pigmentos vegetales extraídos de té, café, betabel, col, henna, cempazúchitl y acuarelas italianas. Utilizando uno o varios a discreción, crea trazos para sugerir contornos y trayectos que se entrelazan para provocar la apariencia volumétrica del monte o sugerir caminos escabrosos o mediante puntos enérgicos, acentuar la violencia de cuerpos anónimos o de aquellos que partieron sin justo duelo y parecen deambular por los cerros.

     Elizabeth Ross nos presenta en esta exposición, una serie de cumbres que son resultado de vivencias íntimas durante los años 2019- 2021. En el primero, este signo se le reveló a través de los sueños. En 2020, el confinamiento y el tiempo lento impuesto por el Coronavirus la condujeron a reflexionar sobre la existencia, la vida y la muerte. La experiencia de su madre la encamina a precisar el espejo de estas ideas en la imagen de la montaña. Incluso, la de aquellas muertes forzadas cuyos cuerpos terminaron en fosas clandestinas escondidas entre cerros y las de los fallecidos a consecuencia directa de la pandemia. 2021 apenas comienza y el paisaje aún no se precisa, los cerros están cubiertos por nubes de incertidumbre, los montes apenas se sugieren.

El espejo espera por la montaña.

Jeannette Betancourt

19 de enero, 2021
Ciudad de México, México.

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