艾未未 在墨西哥 (Ai Weiwei en México)

Desde que apareció una foto de Ai Weiwei, Ai Lao y Wang Fenfen en Tepito hace poco más de dos años, supe que lo tendríamos pronto en el MUAC.  Ya después lo confirmó una foto con Cuauhtémoc Medina, el asunto era saber cuándo.  Finalmente la cita se cumple para celebrar los 10 años de existencia del Museo Universitario de Arte Contemporáneo y crece la expectativa de ver y conocer en vivo y directo no sólo la obra, sino al creador (conceptual) de ella.

He seguido el trabajo del maestro Ai desde que supe de sus semillas de girasol. En el 2011 escribí un texto (que pueden leer aquí) , donde publiqué un magnífico video realizado por la TATE en el que podemos ver cómo se creó esta obra que me parece monumentalmente bella y significativa.  Ese año y por esos meses acababa de ser liberado de su encierro pero aún no podía salir del país, sin embargo crecieron sus redes en el extranjero, donde ha realizado la gran mayoría de su obra. Es por eso que cuando estuve de residencia en Turquía, y trabajando sobre el ser outsider, realicé este sencillísimo statement, que me llevó a confrontar a mis anfitriones al sentirse tocados por referirme a otra outsider: Pippa Baca, performer italiana asesinada en su país. Pero esa es otra historia; el caso es que ella, Ai y yo, entre millones, somos outsiders de muchas maneras.

Pero situándome en el hoy y aparte de haber tenido la fortuna de conocer al shifu y tomarme una linda foto con él (que no selfie), debo decir que esta exposición me parece que pudo haber sido mucho más y haber presentado al público mexicano una visión mucho más amplia de su magnífica obra.

Y es que he visto dos estupendas y súper completas exposiciones de su trabajo, ambas en España: en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Ai Weiwei, Resistencia y Tradición), donde ocupaba la totalidad de las salas y se podía gozar de la gran variedad de medios que utiliza, del video a la escultura, la cerámica. Era la primera vez que me enfrentaba a un cuerpo de obra basto y poderoso en un lugar como Sevilla.

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La segunda fue en el Virreyna, de Barcelona, tres años después.
Es sabida la capacidad generadora de Ai; produce obra a velocidades impensables para todo artista mortal. Por supuesto que lo hace con varios equipos de asistentes y colabora con personas dedicadas a la artesanía y toda clase de oficios (como quienes armaron la Sala ancestral de la familia Wang). Comisiona a quienes desarrollan sus ideas (como ceramistas, artesanes del bambú, fábricas de inflables o el video de los 43, por ejemplo) y toda esta obra va a caballo con los tiempos, reflexiona lo que sucede en el mundo y mucho al momento en que sucede (como la crisis de refugiados cruzando el Mediterráneo) y, por supuesto, escudriña lo que le sucede a él personalmente, sobre todo en sus enfrentamientos con el gobierno chino, la experiencia de su encarcelamiento, la vigilancia y su desdén por el control, la falta de libertad y la corrupción (mundial). Sus videos, sus libros, sus Weiweismos concentran su manera de ver y actuar en el mundo, el arte, la vida.

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Entonces, en el Virreyna, con todo un piso a su disposición, se pudo recorrer parte de su trayectoria desde que vivía en Nueva York hasta una colección de “dedos” ante el poder de muerte y corrupción (aquí solo muestro el que mereció el valle de los caídos franquista); de una pieza previa a la mostrada en el MUAC con boquillas de teteras pero realizada en mármol llamada Cao (pasto), a salas completamente tapizadas con su ya icónicas cámaras de vigilancia y brazos con el dedo estirado, además de un salón donde la gente podía participar y ser parte de la obra.

Y sobre esta exposición “nuestra”, no voy a repetir lo que los medios han publicado en cuanto al encuentro de la pérdida o rescate de la memoria histórica de ambos países. Creo que el enfocarla en los 43 fue algo que lo acercó a este país de una manera incisiva y más profunda que sus paseos en jetset, por supuesto, y que sigue poniendo sal y vinagre en la herida casi mortal de este país. Compartir la sala con el salón ancestral de los Wang fue también un acierto, pero que tal vez requiera de algo de conocimiento previo de su significado histórico (que puede obtenerse del texto escrito en el catálogo por Cui Cancan -pronúnciese Tzui Tzantzan). Mas las piezas cerámicas, a pesar de su belleza, para mi gusto no proporcionan la fuerza necesaria para redondear el discurso y parecen sólo de relleno.

No alego la diferencia de presupuestos. Obviamente España tiene más recursos. Pero ¿Ai Weiwei en sólo una sala?

 

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Pueden descargar el catálogo de la exposición con textos que ponen en contexto las piezas que vienen de China gratuitamente desde el sitio del MUAC aquí.

Y todas las fotos son mías.

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