textos recuperados: Juanes y Goya o de cómo el arte extermina monstruos

Buscando otro texto me he encontrado con este que escribí a invitación de Jorge Juanes para la presentación de su libro en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce en Morelia, libro fresquecito entonces, allá en el 2006. Lo publico porque me parece que los monstruos son cada vez más virulentos y  debemos encontrar y ejercer las armas necesarias que nos permitan despertar de la pesadilla.

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Juanes y Goya

O de cómo el arte extermina monstruos

en torno al libro Goya y la Modernidad como catástrofe

Goya-o-la-modernidad

 

 

Escuché por primera vez a Jorge Juanes, en el teatro José Rubén Romero, allá por el 93 o 94: dictaba una conferencia en la que manifestaba la preponderancia del arte en la percepción de la vida. Desde ahí, o sea, desde siempre, marcó su filiación dionisiaca frente a la apolínea de la luz de la razón. No es entonces de extrañar que los personajes en que ahora deposita su atención sean todos artistas que rompieron los paradigmas establecidos, con su agudo canto y sus oníricas cabalgatas en el bosque de Diana Nemorensis: nos ha hablado del poeta Hölderlin y su locura anunciada a orillas del Neckar. Del carnal Bacon y Kandinski con su magia teosófica y abstracta, del divo Dali y del entrañable Antonin Artaud, todos, a su manera, outsiders de un arcaico sistema que constriñe cuerpo y espíritu solo para mantener en el puño un poder insustancial y hegemónico, violento y ciego.

 

Es un discurso continuo donde el placer de la creación y la conciencia son los que perviven en profunda eternidad, a pesar de que nuestros artistas hayan en vida habitado los asilos construidos por los locos o los vanos castillos de la gloria. Es el poder del cuerpo que se sabe vivo. Que se sabe íntegro. Que se sabe efímero y total. Que se niega a cerrar los ojos y la boca y nos regresa la visión y a palabra.

No tiene caso la mentira. El engaño.
Si lo tiene la transformación. El movimiento.

Jorge Juanes lo sabe y a través de vivir el arte filosofa la vida y nos acerca a los creadores con los que vibra, con una disección mucho mejor que la de Von Hagen, porque ésta no plastifica los hallazgos, los convierte en huella hídrica y nutricia.

Es el arte, y la conciencia.
Nietzsche sabe que ya no es posible perderlos cuando se han encontrado por fin.

Y ahora en este libro Jorge Juanes toca sus raíces aragonesas con el gran Goya, quien vivió la ilustración española de fines del 18 y principios del 19. Que desnudó historia y desmemoria, manipulación e hipocresía, incluso abuso y violencia de género, como ahora es políticamente correcto decir para seguir invisibilizándonos a nosotras las mujeres. Hace esto con maestría absoluta rompiendo parámetros técnicos y conceptuales dentro de la pintura –aunque, cual debe y por supuesto, fue rechazado y denigrado por el status quo- y que con el grabado y su ácida crítica social antecede a nuestro taller de la gráfica popular.

Goya, para mí, denuncia –una vez más y en estos instantes, nuestra realidad monstruosa. Esa realidad construida a base de sangre y ceguera, Los Caprichos del poder que destaza a su madre, los Desastres de las guerras, abiertas o encubiertas, los Disparates pan de todos los días, en vivo y en directo; la inagotable gula saturnina, que no en balde representa al patriarca para nada dispuesto a ceder. La inquisitorial represión a todo lo que se mueva con otro ritmo que no sea el de la aceptación implícita de esos disparates. La ilusión Light con conservadores de los monopolios o el terror inducido por las pulgas pos- o pre- o in humanas.

Ay, todos esos monstruos inventados en el sueño, inducido por la digestión de las vísceras engullidas por nuestro santo padre saturno-uranus-apolo-ya vé, monstruos del lugar común de nuestra cotidianeidad, de nuestra catástrofe, que tendremos que exterminar para poder respirar sin temor de ser llevadas a la hoguera, con el arte como sustento, machete y luz.

Sin menosprecio alguno al hemisferio izquierdo, y mucho menos al texto escrito por el amigo Juanes, que estará en mejores manos (o sea, las suyas, lectores, lectoras), solo quiero acotar algunas caras de ese monstruo que nos quita el sueño y nos quiere hacer perder la razón:

Capitalismo       Fundamentalismos         Narcoeconomía       Feminicidio        Ecocidio     Genocidio   Suicidio

Impunidad

o  Qué    Más     Da.

 

Posdata: en especial la impunidad que quiere imponerse en el caso de la represión en Atenco y Texcoco. Y agrego ahora: Ayotzinapa y todo lo que contiene de monstruosos horrores, extensivos a todo el territorio nacional.

Nos siguen faltando 43 y más, muchos más.

 

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