el primer taller de El arte como diseñador social

Llevo un tiempo interesada en el concepto del diseño social, no como un derivado de lo que se conoce como diseño y que se ocupa tanto de que los muebles y gadgets sean funcionales, cómodos y atractivos, el que las modas en la ropa cambien cada temporada, el diseño gráfico presente para todos bienes y males a 360º, o cualquiera de sus ramas profesionales que generalmente sirven a para difundir (y vender) ideas y productos provenientes de empresas, gobiernos, ONGs, etc. No. Me interesa el diseño social provocado por un constante fluir de decisiones que, a nivel macro, conforman nuestras sociedades de forma que respondamos a sus intereses y, a nivel micro, el como las personas -la gente- ya sean artistas o no, contribuyen a que las sociedades  mantengan, resistan o cambien ideas, conductas, maneras de vivir y responder a la vida.

Entre ayer y hoy realicé en formato de taller, dos sesiones en Pinto mi Raya . Compartí con las mujeres asistentes, todas de alguna forma relacionadas con el arte, algunos proyectos artísticos que considero relevantes en eso de cambiar paradigmas. Porque, seamos conscientes o no, todos nuestros actos, personales o privados, van diseñando, configurando lo que es una sociedad. Pero cuando hay una intención inicial de provocar cambios, ya sea en receptores directos (e indirectos) de los proyectos de arte como al resto de las posibles audiencias, hablamos de un arte consciente de que es diseñador social aunque no se autodenomine así. Los hay que afectan a pequeñas comunidades como sus propios barrios, como los que llegan a niveles mucho más amplios.  Y no estoy hablando de que sea un arte que, aunque artivista, sea hecho de manera totalmente altruista, esto es, que no se ganen honorarios sino que, al contrario, se encuentran financiadores o se generen recursos que permitan un mayor alcance a los proyectos y que permitan a l@s artistas concentrarse en su trabajo. Cada caso es particular, por supuesto, y lo que busco es detonar una discusión sobre el tema.

foto de Yuruen Lerma

Durante el taller también presente parte de mi trabajo que participa de esta visión, y confieso que aunque sin utilizar el término de diseño social, sí he tenido esas herencias sesentayocheras utópicas de colaborar en el cambio del peso en la balanza,  por lo que el descubrirlo me vino perfecto.

También durante las segunda sesión las participantes hablaron de su trabajo, como Cynthia Granados y Anadel Lynton en performance participativo, Yosune Lorenzo,  quien es cuentacuentos y Angélica Varguez de sus experiencias en proyectos sociales, contando riesgos y logros. Se discutieron las propuestas y, espero, se creó la inquietud de indagar más sobre el cómo armar las estrategias para incidir de la mejor manera.

Un proyecto que causó polémica fue el de Women are heroes de JR, por la intromisión de un rubio en las comunidades africanas y los posibles after effects negativos que pudieron resultar contra las mujeres expuestas dentro de sus comunidades.  Mas el arte es un riesgo, la vida es un riesgo y sinceramente no creo que los efectos posteriores al proyecto hayan causado males sino empoderado a las participantes y a sus hij@s. Pero la discusión sigue abierta en este proyecto, en otros muchos más  y, por supuesto, el concepto general.

Estas son algunas de las artistas, algunos de los proyectos. Y hay más, muchos más que habremos de ir descubriendo, difundiendo, visibilizando.

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