mujeres chinas (y Lisa See)

Wan Rong, escogida para esposa del último emperador Pu Yi, en 1922

China. Palabra cargada de tantos significados. Estereotipos. Prejuicios.

Hecho en China nos remite ahora mismo a una invasión de productos de usualmente mala calidad. Sabemos que los chinos (aunque en general en las fábricas hay una mayor cantidad de mujeres), fabrican todo. Desde las burkas destinadas a encerrar a las mujeres afganas, a guitarras de Paracho.

La cantidad ingente de nativos de la República China es tan inmensa que existe un temor subterráneo al momento en que decidan dominar el planeta. Pero a la vez sabemos que ya lo hacen.

Pero, ¿qué tanto sabemos de ese país que durante tantos años vivió encerrado tras su Gran Muralla sin querer saber de Occidente? aparte de que habían hecho bien, porque apenas abrieron las puertas Occidente la invadió y destruyó su cohesión social y precipitó los acontecimientos. Muy poco en general.

y

¿Qué sabemos de la mujer china?

Es a través de las mujeres que podemos acceder al corazón de una cultura, ya que todo lo que las afecta es un reflejo fiel de lo que se ha construido alrededor de la vida. El Mundo Interno.

Mirar desde ahí, desde el centro del jardín, nos permite percibir los hilos que amarran el tejido social. Como se trata a las mujeres, como se les educa, como se les define habla de lo que su Mundo Externo es.

He estado leyendo novelas sobre el Oriente. Una manera de conocer el mundo y lo que el mundo ha hecho con las mujeres. Y las autoras chinas son deliciosas. Porque las hay y las ha habido siempre, aunque sean desconocidas.

Lisa See es mitad china. Escribe sobre China y sus mujeres. Investiga. Hurga. Hace sangrar. Ama.

A través de sus novelas (Snow Flower and the Fan, Shangai Girls, Peony in Love), me ha llevado por la historia china y permitido imaginar cómo es que ellas la han vivido.

Recién terminé El Pabellón de las Peonías (Peony in Love). Un libro bordado en oro sobre la seda de una ópera del mismo nombre que ha sido famosa desde la dinastía Ming. Escrita por Tang Xianzu (1550–1616) esta obra provocó en la sociedad china  una gran fascinación y en 55 escenas trata los temas universales: el amor -que es revolucionario ya que todas las parejas eran concertadas-, la política, las creencias, los sueños, la muerte.  Trata sobre la historia de amor entre Du Liniang y Liu Mengmei en los últimos días de la dinastía de Song del Sur, en la década de 1270. La gente de la nobleza -en especial las mujeres- la aprendían de memoria por placer y por admiración a la enfermedad del amor, la comentaban y escribían estos comentarios, algunos de los cuales se publicaron.

En el libro de See  leemos la estructura feudal imperante. Peonía, el personaje de la historia, es una niña de 16 años que está a punto de casarse con su futuro y desconocido prometido. Ella vive en una mansión donde quienes la habitan se cuentan por dedos. En su casa viven 960 dedos, la mayoría pertenecientes a la servidumbre,  luego a las concubinas, y a la familia. Ella, como en la imagen anterior, tiene su propia esclava, quien hace todo por ella.

Son muchas las mujeres que viven en la casa de la familia Chen, que tiene la desgracia mayúscula de no tener un hijo varón. La historia nos relata cómo el valor de las mujeres era el de “una rama inútil” de la cual había que deshacerse lo más pronto posible. Y la única manera era venderla y valía menos que la sal. Venderla ya sea por medio del matrimonio, o como concubina, o como esclava. Al casarse, las chicas pasan a pertenecer a la casa del marido y al servicio de su suegra.

Vendarlas y venderlas.
Tener los Lotos Dorados perfectos les garantizaban una mejor boda.  Mucho se ha especulado de cuál fue el origen de que a las mujeres de clase pudiente se les vendara los pies, ya que a las campesinas y sirvientas o esclavas se les dejaban “grandes” porque así lo requiere el trabajo (ver la foto de arriba).  Existen varias versiones demasiado literarias, pero lo cierto es que por cientos de años a las mujeres se les deformaban los pies para que el caminar fuera en extremo difícil, se les encerró en sus casas, aprendían  a tocar la cítara ya bordar y ser objetos preciosos.Los pies pequeños -lotos dorados-  fueron además extremadamente erotizados (existe un manual en el que se muestran más de 40 maneras de fetichismo) y las mismas madres lo hacían a sus hijas por su bien. Aquí me encontré un buen artículo sobre el tema.

La historia de Peonía corre paralela con la de la ópera y con la historia de China en los años posteriores a la invasión Manchú y la caída de la dinastía Ming. Ella, al igual que Liniang, muere de amor y pierde a su amado. Entonces la narración continúa desde el otro mundo, donde ella pasa a ser testigo mudo hasta que aprende a manejar sus capacidades como fantasma. Con ella como fantasma vamos  a conocer todos los ritos, creencias y supersticiones con respecto a la muerte, la historia del Cataclismo ocasionado por los manchúes junto con el sacrificio obligado de las mujeres para salvar a sus esposos e hijos (hombres).  Pero también, y muy importante, la novela  nos hace patente que no obstante las limitaciones forzadas existen mujeres que se saltan la muralla y escriben, opinan, crean. El Bananar es un club de mujeres poetas que en verdad existió. Peonía misma escribía, mientras vivía y después a través de sus esposas-hermanas (las que en verdad luego se casaron con su amado), y de hecho la novela trata de estas tres mujeres que publicaron Comentario de las Tres Esposas al Pabellón de las Peonías.

La novela es un constante cuestionamiento a los valores masculinos en relación a las mujeres. Muchos de los cuales persisten no solo en la sociedad china actual sino en el resto del mundo.

La situación de la mujer no ha cambiado tanto, y en China ya en tiempos contemporáneos, con la invasión extranjera, la guerra del opio, la invasión japonesa, el maoísmo, las formas solo se han modificado. Los Lotos Dorados están prohibidos aunque aún quedan algunas mujeres en zonas rurales que son viva muestra del mito, pero las niñas siguen siendo en mucho consideradas “ramas inútiles” y vendidas (¿dadas en adopción suena mejor?) al extranjero o impulsadas a trabajar en las fábricas de burkas, móviles o iphones.

el fantasma de Du Liniang

La china además ha sido una cultura exquisita. Nos ha legado innumerables bienes materiales y espirituales. Son perseverantes, fin@s, brillantes. De Bruce Lee a Ai Weiwei, de Lao Tsé a la pintura, cerámica, laca, danza, etc. los nombres de las mujeres chinas creadoras permanecen silenciados, invisibilizados. Sin embargo, son ellas las que han mantenido la cohesión y la coherencia y filtrado el mundo interior con el exterior.

La influencia occidental contemporánea, capitalista, está realizando cambios sustanciales en la sociedad china. Las mujeres estudiosas como Liu Fan, mi socia, como Xiang Jing y tantas artistas, están asumiendo el feminismo como algo propio, justo y necesario para romper de plano la clandestinidad de sus talentos.

No es necesario estar muerta y convertirse en fantasma para poder ser quien de verdad se es.

ilustración manga del Pabellón de las Peonías

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