Una entrevista de Duan Yingmei

Ahora a mí me ha tocado ser entrevistada por una artista china. Duan Yingmei hace performance y es muy reconocida sobre todo en Europa. Ella vive en Alemania con su Mann y ahora está de residencia en Suecia, donde está llevando el proyecto I would like to know you que no es precisamente performance. Durante tres meses estará conociendo gente y la mejor manera es entablando conversaciones y realizar entrevistas.

Me ha preguntado sobre mi obra artística y ha dividido la información en tres partes. La primera sobre mi persona y mi investigación sobre el envejecimiento que se puede leer la versión completa en facebook como una adaptada a instagram en @elizabethrossmx. La segunda sobre mi axiones ritules, cosa lógica, ya que ella se dedica al performance y la tercera a mi interés por China y el Festival de videoarte.

Yingmei (su nombre) es nativa de la provincia más al norte de China, Heilongjiang. Estudia en la Academia central de Bellas Artes (CAFA) en Beijing y se va a hacer una maestría en Alemania, donde estudia bajo la tutela de, entre otros, Marina Abramovic. Su obra, que incluye además de performance, instalación y video, trata aspectos de la conducta y lo que los motiva: recuerdos, miedos, anhelos y sueños.

El tiempo, la presencia y la inmovilidad son elementos fundamentales en sus piezas, que son duracionales, y con un buen grado de improvisaciones colaborativas. Vive en Alemania.

HBK – Mi última lección

Más: https://www.yingmei-art.com/

Xiao Lu

No dejo de hablar de lo que me fascina

Pueden ver y escuchar la charla en este enlace.

Maíz, Mazorcas, Cencalli

Maíz nuestro de cada día
Maíz y obra cerámica de Elizabeth Ross

Textos escritos a raíz de la exposición Maíz nuestro de cada día,  Un diálogo entre el ayer y el hoy en torno al maíz, realizada en el Museo del Pueblo de Guanajuato como parte del 48 Festival Internacional Cervantino,  del 14 de octubre del 2020 11 de abril del 2021 .

Esta exposición se enfoca en el maíz y su importancia fundacional en la cultura mexicana. Hemos puesto en diálogo piezas del acervo del Instituto Estatal de Cultura con obra contemporánea para que, al conjuntar ambas, nos permita una interpretación visual y simbólica del maíz como elemento dador de vida e identidad de lo mexicano.

La obra contemporánea revisita, a partir de una iconografía Mesoamericana y elementos múltiples realizados en barro, la impronta que el Teocintli, o maíz sagrado, mantiene en nuestra singularidad como nación y, junto con obras que desde el pasado histórico hasta la fecha dan cuenta e interpretan el proceso civilizatorio del maíz, el público podrá reconocer y reconocerse en su identidad tanto doméstica como cultural. Buscamos reforzar la pertinencia y necesidad de su cuidado y permanencia como alimento fundamental.

Esta exposición contiene varios núcleos temáticos: El maíz como fuente de vida en las cosmologías mesoamericanas, los rituales agrícolas, el maíz en el arte y el maíz como alimento cotidiano. Con esto esperamos ofrecer un panorama que, sin ser exhaustivo, permita no sólo un acercamiento, sino un recordatorio de que el maíz es nuestro, es nosotros. Raíz, cuerpo, aliento, historia.

Elizabeth Ross

2020

En un principio fue una mazorca,
y de ahí, el mundo.

Ernesto Hernández Doblas.

A nadie nos falta, es parte de nuestra carne, de nuestros huesos: el maíz.

La relación de México con el maíz es indisoluble desde los inicios de nuestra civilización. Desde hace unos siete mil años aprendimos que nos necesitamos mutuamente. Porque el maíz nos necesita para vivir tanto como México lo necesita a él. Indefenso, precisa de las manos para desgranarse, penetrar la tierra y así renacer, ya que el totomoxtle lo envuelve y sus múltiples granos están apretados al olote y no se desprenden. El maíz solito no lo puede hacer, necesita de nuestra alianza.

El maíz, en náhuatl cintli, o como es conocido en la ciencia botánica, el Zea mayz, es una gramínea, un pasto gigante que es apreciado como el cereal más evolucionado y el más sembrado del mundo. Ha alimentado desde hace milenios a los pueblos de América desde Canadá hasta la Patagonia, que al cultivarlo han sabido adaptar la planta a sus circunstancias geográficas y culturales. América, de un grano de maíz te elevaste, escribió el poeta chileno Pablo Neruda. Pero sus versátiles y diversas mazorcas, con sus distintos tamaños y colores como su gente, sustentan la alimentación y la cultura del pueblo mexicano y significan más que algo que llevarse a la boca: son su mágico origen, un puente entre lo humano y lo divino.

Para los pueblos del México antiguo era tan sagrado que en sus cosmogonías se le atribuye el origen de la humanidad. En el Popol Vuh se cuenta que “de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas…” por lo que es la misma substancia del ser humano. Quetzalcóatl tuvo que engañar a las hormigas para poder sacar sus granos de las profundidades del Cerro de los Mantenimientos, el Tonacatepetl, no sin antes llevarlo ante los demás dioses, quienes “lo mascaron y lo pusieron en nuestra boca para robustecernos” (Matos, Leyenda de los Soles, 1995) y, además de ser nuestra carne y alimento, se convirtió en dios y en diosa. De sus múltiples nombres fue Yun Kax o Kauil para los mayas y Otuanáka la diosa Huichol. En el mundo Nahuatl fue Cintéotl, el dios mazorca, hijo de la tierra y del sol, Xilonen se llamaba cuando era tierna y Chicomecóatl, 7 Serpiente, cuando va creciendo y puede ver los aconteceres del presente y el futuro. Estas y otros dioses tenían su día en el calendario agrícola para guiar los trabajos de la milpa.

Cuando se descubrieron las mazorcas más antiguas (5,050 años), en Cuxcatlán, Puebla, estaban acompañadas de restos de calabaza, frijol, chile, amaranto, chía y aguacate. Todas estas plantas, una más una menos y con excepción del aguacate, formaron por muchos miles de años y hasta hace muy poco las milpas. ¿Las recuerdan? En estas parcelas de tierra, y ya desde entonces, nuestras ancestras y ancestros diseñaron un sistema agrícola que, con la combinación y diversidad de estas plantas, les permitía obtener una riqueza alimentaria que se mantenía cosecha tras cosecha. Una milpa produce una alimentación equilibrada para la comunidad, la cual ha permitido la sobrevivencia de los pueblos indígenas desde la Colonia, además de ser ecológicamente sustentable, no daña la tierra sino que la enriquece y alienta la biodiversidad del maíz. Su valor es social y cultural, además del agrícola, ya que mantiene firme el tejido social de las comunidades, que conservan un fuerte lazo y conocimiento con la tierra, sus frutos y el trabajo que implica mantener la vida. La vida de mujeres y hombres del campo está plenamente ligada a sus tiempos. La modernización que implica la producción a gran escala ha roto en muchos lugares esta relación al cambiar la milpa por el maizal, que elimina a las otras plantas para convertirlo en negocio y monocultivo y, peor aún, ahora el maíz y su diversidad están amenazados por la implementación de la ingeniería genética que uniforma y elimina la biodiversidad.

La lluvia de todos los días


Mi corazón está brotando flores a la mitad de la noche.

Llegó nuestra madre, llegó la diosa Tlazolteotl

Nació el Dios del Maíz en Tamoanchan

En la región de las flores, Una Flor.

Canto ritual náhuatl

La Ofrenda


Rituales agrícolas

Existen múltiples rituales a lo largo y ancho del territorio nacional para asegurarse una buena cosecha, pero ahora nos referimos principalmente al Altiplano Central y a la Cuenca de México.

 Para que la milpa florezca es necesario clamar por la lluvia. Pero el ritual, esto es, las acciones simbólicas para inducir los resultados que se desean, comienzan desde la preparación del suelo y la siembra. Es necesario alinear la voluntad del cielo con la de la tierra para tener una buena cosecha, por lo que los pueblos originarios de nuestro país continúan celebrando ceremonias diseñadas desde tiempos inmemoriales para lograr este resultado.

La tierra y todos los elementos son sagrados y tienen su propia voluntad, por lo que primero habrá que pedir permiso a la tierra para abrir los barbechos, depositar las semillas y agradecer el favor. Las semillas, después de escogidas, habrán de ser bendecidas y exhortadas a hacer su trabajo. Notemos que el campesino habla con cada uno de los elementos y utensilios, otorgándoles una vida simbólica: habla con la tierra, con las semillas, con la coa o el azadón mientras introduce las semillas en la tierra; habla con las nubes, la lluvia y el sol, así como con los insectos y animales benéficos y dañinos para el sembradío. Le es necesario invocar a la lluvia para que haga crecer las matas y, cuando va creciendo, se hace un ritual para la diosa Chicomecoatl con una ofrenda de copal, pollo y tamales para que el maíz crezca grande y fuerte. Al salir los primeros elotes tiernos se puede realizar un ritual en el que se comparte una comida con la comunidad cercana, lo que fortalece las relaciones de grupo y parentesco.

Cuando llega el momento de la cosecha se busca una señal: una mata que tenga unidas dos o tres mazorcas juntas, que abren en forma de cruz y adornan con flores. Se recoge la cosecha y se hace una gran celebración a la que se invita a la comunidad ampliada, como agradecimiento y extensión de las bendiciones de la tierra.

Todos estos ritos se realizan en los momentos críticos del crecimiento y cuidado de las plantas para luego agradecer compartiendo sus frutos reforzando la solidaridad comunal.

Caja de bruja


Escritura Terrestre y Lluvia Nocturna

Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz
José Martí

Arte y maíz

El maíz ha sido una presencia importante que ha impactado no solo la mesa y la vida cotidiana sino el arte del continente americano. Podemos verlo como un elemento integrador de nuestra identidad tanto en la literatura y en las artes visuales como la pintura, la escultura o el cine. El maíz y quien lo trabaja se pueden encontrar, sin contar el arte prehispánico, principalmente en grabados, pinturas y fotografías, además de acuarelas, barro, cera, piedra, grafiti y, por supuesto, murales. Célebres son los de Diego Rivera en Palacio Nacional, el Venerable abuelo maíz de Rina Lazo en el Museo de Antropología o los de Chávez Morado en nuestro Museo. El maíz está muy presente en la importante obra de Francisco Toledo, cuyo interés en proteger el maíz nativo lo llevó no solo a realizar varias obras alusivas sino ser un activista comprometido. El maíz lo encontramos representado en el colorido arte huichol pero también en la obra que se hace con el mismo maíz, como la pasta de maíz de Michoacán o las piezas del totomoxtle tlaxcalteca o veracruzano. La palabra maíz se hace presente en la obra de poetas como Torres Bodet, Bañuelos, Neruda, Gabriela Mistral, José Martí, la poeta maya quiché Edviges Marta Chocooj Jolomná, el poeta náhuatl Mardonio Caballero y muchos más, así como en novelas como Hombres de Maíz del guatemalteco Miguel Ángel Asturias.

La obra contemporánea que se presenta pertenece a la colección Notlallo, (que en náhuatl significa a la vez mi tierra y mi cuerpo según el diccionario de Carochi, 1645). Realizada con barro michoacano,redondea el concepto del maíz como elemento basal de nuestro ser: la vida que brota de la tierra y la lluvia, el barro que se forma y el maíz que nos alimenta, junto con la desintegrada Coyolxauhqui y la muerte, elementos todos de los mitos creacionales.

Mazorcas

Somos maíz
  vida nueva
Grano de sol que se transforma
en la roja sangre
que corre por tus venas
Ana María Gómez

El alimento de todos los días

La gastronomía mexicana desde tiempos prehispánicos está basada en el maíz. Ha sido una fuerte liga con nuestra raíz e identidad, cocinado de múltiples formas en todo el territorio nacional. El maíz, acompañado de las otras plantas de la milpa, sigue acompañándonos en la mesa aunque, con la influencia de otras cocinas, se ha diluido de diversas formas. Cuando los españoles conocieron nuestra cocina adoptaron muchos de sus ingredientes, exportándolos al mundo: maíz, jitomate, aguacate, cacahuate, calabaza, chile, cacao, frijol entre muchos otros. La cocina mexicana a su vez adoptó ingredientes y sabores que se fueron incorporando a nuestra cocina de manera natural a lo largo de la Colonia y posteriormente el México independiente. Mas en tiempos modernos, la comida rápida ha llegado a desbancar, por precio e inmediatez, mucha de nuestra gastronomía.

Es por eso que merece nuestro reconocimiento el que la nueva gastronomía mexicana esté en el camino de la recuperación de recetas y sabores, con un respeto de los métodos e ingredientes tradicionales. Porque un tamal junto con su atole, un pozole, unos taquitos o chilaquiles, y la infinidad de maneras de cocinar nuestro maíz, seguirá siendo la marca impresa en el alma de todo México.

Tríptico del maíz


Hay que saber qué grano para cuál atole
Mardonio Caballero

 

Chileatole
Receta de Guanajuato

  • 8 elotes
  • 2 1/2 litros de agua
  • 1/2 kilo espinazo de cerdo
  • 10 tomates verdes
  • 8 chiles serranos
  • 3 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite
  • 1 rebanada de cebolla
  • 1 manojo de cilantro
  • 1 rama de epazote
  • 1 taza de harina de maíz
  • sal

Para preparar chileatole hay que desgranar seis elotes y rebanar los otros dos. Ponerlos a cocer con sal; a los veinte minutos de hervir, agregarles la carne. Cocer los tomates junto con los chiles, los ajos y la cebolla, y molerlos con el cilantro y el epazote. Sazonar esta mezcla en el aceite y añadirla al cocimiento de los elotes con la carne. Disolver la harina en un poco de agua fría e incorporarla al cocimiento anterior; dejar hervir hasta que espese un poco. La receta alcanza para 8 raciones.

Tacos de pueblo
Receta del Estado de México

  • 24 tortillas de maíz
  • 250 g chicharrón
  • 3 tazas de charales asados
  • 3 aguacates grandes
  • 2 jitomates
  • 1 lata de sardinas en jitomate
  • 1 cebolla
  • chiles serranos
  • ramas de cilantro

Para preparar tacos de pueblo hay que picar los jitomates, la cebolla, los chiles, el cilantro y los aguacates. Cortar el chicharrón en pedacitos y desmenuzar la sardina. Revolver con lo picado y con los pescaditos. Preparar los tacos con las tortillas calientes y la mezcla; servir luego. La receta alcanza para 8 raciones.

Pozole
Receta de Jalisco

  • Cabeza de puerco en trozos
  • 1 Kilogramo de maciza de puerco
  • 1 Kilogramo de maíz
  • 6 Patas de puerco partidas en 4
  • 20 Rábanos
  • 6 Cebollas blancas
  • 1 Col
  • 10 Limones
  • 10 Chiles de árbol
  • 10 Chiles pasilla
  • 10 Chiles anchos

La cebolla la vamos a picar en cuadros pequeños, el col lo rebanaremos finamente, los rábanos en rebanadas delgadas, partiremos los 10 limones y los chiles anchos los vamos a asar en la flama de la estufa para después desvenarlos y ponerlos a remojar en agua y poca sal. Vamos a hacer una salsa roja para esto vamos a licuar todos los chiles, esta salsa la reservamos. La carne la cortamos en trozos medianos, ponemos a cocer el maíz y cuando reviente y suelte un poco de espuma vamos a agregar la carne junto con un poco de sal, pimienta y 1/4 de taza de la salsa que hicimos anteriormente., bajamos el fuego y dejamos cociendo hasta que la carne este lista.

El pozole lo servimos caliente y en medio de la mesa ponemos un plato con cebolla picada, salsa, orégano, limones y tostadas.

Atápacuas
Receta de Michoacán

  • 1 kilo carne de res fresca
  • 3 cucharadas de masa de maíz
  • hierbabuena
  • sal

Para preparar atápacuas hay que cocer la carne de res con la hierbabuena y sal, hasta que se consuma el agua. Disolver después la masa de maíz en el agua necesaria y agregar a la carne, a que forme un atole. Ya que hierva y esté bien cocida la masa, el guiso se sirve caliente. Este platillo tarasco se puede hacer también con charales frescos o secos, nopales o carne de puerco (si se prepara con charales frescos, se agregan al atole de masa porque de otro modo se deshacen). La receta alcanza para 6 raciones.


Enchiladas potosinas
Receta de San Luis Potosí

  • 75 gramos de chile ancho, desvenados y sin semillas
  • 1 taza de agua, caliente
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 cucharada de aceite
  • 1/4 tazas de cebolla, finamente picada
  • 1 1/4 tazas de queso fresco, desmenuzado
  • 1/2 kilos de maíz, en masa
  • 1/2 cucharadas de sal
  • al gusto de aceite, para freír

Asar los chiles y dejarlos remojando en agua caliente durante 25 minutos.

Hacerlos puré en un procesador de alimentos con 1/2 taza de agua en la que se remojaron.

Derretir la mantequilla en un sartén chico y agregar la cebolla. Saltear hasta que se dore. Retirar del fuego y mezclar con el queso. Agregar 1 cucharada de los chiles molidos y mezclar. Reservar.

Ponga la masa de maíz en un recipiente y agregue el resto de los chiles molidos y la sal. Amasar durante 5 minutos hasta que los ingredientes estén totalmente mezclados. Cubrir con un trapo húmedo y dejar reposar por 20 minutos.

Tome bolitas de masa y ponga entre dos plásticos en un prensador de tortillas. Aplane y haga tortillas. Coloque un poco de la mezcla de queso en el centro de cada tortilla y doble la tortilla por la mitad. Presione los bordes para que se sellen. Repita con el resto de la masa y el relleno. (Salen como 12 enchiladas medianas).

Caliente un comal y ase las enchiladas por 2-3 minutos de cada lado. La masa debe de cambiar de color y verse cocida. Rellene un sartén con 1 cm de aceite para freír y ponga 2-3 enchiladas para que se frían por 3-4 minutos de cada lado.

Deje escurrir sobre una toalla de papel.

Elizabeth Ross es artista, curadora y gestora sociocultural con larga trayectoria internacional. Miembro honorario del Sistema Nacional de Creadores de Arte, funda y dirige 5célula, arte y comunidad para generar proyectos artísticos que involucren directamente y de diversas maneras a la sociedad.

www.elizabethrossmx.com

Madrinazgo

He llegado a la edad en que se me invita a ser madrina. Madrina de exposiciones por lo pronto. Cynthia Granados aka Graps, (a quien conozco ya desde hace varios años cuando formó parte del taller que dio Evelin Stermitz en el CCD sobre curaduría de video feminista y que yo gestioné, y después en Transitar, un taller intergeneracional que di en Casa Vecina gracias a la querida Helena Braunštajn), me hizo la invitación en nombre del Colectivo Habitación Propia.

Evocaciones es una expo para honrar artistas ya desaparecidas que habitaron el mundo del arte mexicano. Es un homenaje, y eso es maravilloso viniendo de artistas jóvenes, que reconocen a sus ancestras de esta manera.

El próximo sábado 25 inauguran y claro, como madrina, las acompañaré. Pero por lo pronto, aquí dejo el texto de sala que me correspondió escribir a manera de abrazo.

Renombrar y nombrarse

Al evocar artistas que han sido olvidadas/ninguneadas/nunca suficientemente reconocidas por la historia mexicana del arte, Cynthia Graps, Lizette Abraham, Musga Robles, Fernanda Reyna, Radharani Torres, Gabriela Colmenero, Diana Suarez y Laura Aranda, reunidas en su Colectivo Habitación Propia, no solo rinden homenaje a algunas de nuestras ancestras sino que, al hacerlo, impulsan un acto de visibilización propia. El colocar vida y obra de las mujeres bajo la luz pública es un acto no de ego sino de respeto, aceptación y afirmación del ser. Como bien dice la feminista egipcia Mona Eltahawy “Lo más revolucionario que puede hacer una mujer es hablar de su vida como si importara. Porque importa”, por lo que en esta exposición 8 artistas de un pasado no tan lejano hablan y se manifiestan a través de 8 artistas del presente que, de alguna manera, se convierten en una especie de médiums que traducen a su propio leguaje plástico el flujo estético y conceptual que resuena en cada una de ellas.

Este proyecto es resultado de una investigación decantada durante casi tres años, en que las participantes de Habitación Propia indagaron en la escasa información existente, hasta encontrar aquellas con las que encajaron intereses y visiones, imaginarios, estéticas y energías. La pandemia les ha dado el tiempo para conectar con las artistas elegidas y realizar una obra que es a la vez homenaje, reinterpretación, aprendizaje, pretexto, compenetración, autorización propia de presencia en el mundo del arte. Las 8 contemporáneas y las 8 ancestras declaran en coro su existencia:

Mireya Cueto (1922-2013) y su obra como titiritera se manifiesta con todo el amor que contiene por las historias y la niñez en la escultura y fotografía de la yucateca Lizette Abraham. La facultad de Lizette de crear personajes y ambientes poderosos cargados de simbología ritual, y capturarlos en su fotografía, es el vehículo perfecto para atraer la magia de Mireya al aquí y ahora. Por su parte, Gabriela Colmenero trabaja en técnicas mixtas un políptico de 40 piezas que devienen en 40 mundos, creados para honrar a Susana Sierra (1942-2017) y su enigmática abstracción pictórica. Mundos que empatan en las pulsiones de ambas artistas, macro y micro cosmos que fluyen con fuerza y sutileza para conformar un orden igualmente enigmático.

Helen Escobedo (1934-2010) es quizá una de las pocas artistas más reconocidas y a la vez menos presentes en el arte y la crítica actual. Aquí los intereses eco-estéticos de Fernanda Reyna se enlazan naturalmente con las instalaciones hechas con materiales cotidianos y con las esculturas geométricas de Helen. La tabasqueña crea en este espacio una instalación que incluye 3 monotipos y varios objetos que flotan en el espacio y que relacionan lo múltiple, lo lúdico y lo efímero de la obra de Escobedo con el proceso creativo de Reyna. Diana Suárez decide relacionarse estéticamente con Naomi Siegman (1933-2018) a través de la exploración emotiva del ser femenino por medio de sutiles gráficas, que insinúan la dualidad implícita en la obra de la escultora. Las líneas continuas de su dibujo construyen una subjetiva narrativa visual que toca simbólicamente lo que significa existir como mujer en estos tiempos. Por su lado, Cordelia Urueta (1908-1995) y su muy personal proceso pictórico, que va del retrato a la abstracción, es resuelto en una escultura de alambre y textil realizada por Musga Robles (Graciela Echeverría), que juega con lo interno y lo externo que le permiten sus materiales desde un acercamiento subjetivo, enfatizando color, profundidades y texturas. El entablar un diálogo con Aurora Reyes (1908-1985), quien no solo fue muralista sino que también escribía poesía, movió a Laura Aranda a privilegiar la posición personal de la poeta e integrarla a su propia pintura, recurriendo a un ensayo visual sobre la vida de la artista chihuahuense. Su pieza en gran formato permite movilidad y juego de perspectivas, insinúa lo que se esconde detrás de las máscaras y el desierto y conjuga las dos vertientes creativas de Aurora.

Estrella Carmona (1962-2011) ha sido una gran ignorada después de su muerte. Radharani Torres decide reconocerla en su grandeza y sacarla al espacio público. Al imprimir una gran cantidad de carteles que reproducen varia de su obra, difunde tanto en las calles como en la galería a esta artista cuyas preocupaciones -la tecnología, la guerra, el desencanto-, se sustentan en una posición filosófica y política que no deja de ser necesaria hoy día. Finalmente, Cynthia Graps (Cynthia Granados), quien es la instigadora de todo este proyecto, elige el performance para hablar de la compleja relación de la neoyorquina Annette Nancarrow (1907-1991) con el mundo el arte mexicano. Utilizando al toro, figura icónica de su pintura, Cynthia toma las banderillas junto con las voces de mujeres artistas de ambas naciones para señalar las heridas, las violencias, los obstáculos a los que nos enfrentamos cotidiana y específicamente, nosotras como artistas, en el entorno patriarcal del arte. El performance de Cynthia busca no solo apuntar hacia una realidad de violencia callada sino sanarla simbólicamente.

Evocaciones es, pues, un acto de amor. Un acto de amor de las ocho artistas que forman el Colectivo Habitación Propia, un acto que ha vuelto necesario renombrar a las artistas aquí celebradas, canalizadas a través de su propia obra y, a la vez, las nombra a ellas mismas para así afirmar su propia existencia, lo que también es necesario.

Elizabeth Ross

También artista

Cuernavaca, septiembre 2021

En la Casa del Tiempo (y del espacio)

日本

La travesía va dejando huellas, o son vasos comunicantes, destellos de dendritas del gran cerebro que somos al conectarse, nudos de la red que se va tejiendo, perlas del collar de Indra.

Palmira Páramo, con la fuerza de esos nombres, tomó el segundo curso de arte y feminismo que impartí con el Centro de las Artes de Guanajuato. La conocí en persona en una de sus plazas, mientras comía con mi amiga Jeannette durante nuestras labores en el Cervantino, y ahora, meses después me (nos) invita a esta exposición binacional de gráfica expandida o, como dice el cartel, estampación contemporánea.

Palmira forma parte de Almáciga Gestoría Artística, que desde hace algunos años trabaja con artistas de Japón, por lo que me pareció también imprescindible que conociera a Amadís y hablaran de sus proyectos con 日本 Ri Ben, cuyos caracteres significan en chino y japonés, literalmente día y raíz u origen y que en su propio idioma se pronuncian Ni Hon, así sintetizan ambos la traducción a El país del sol naciente, The land of the rising sun (que no the house)…, pero esto ya se ha desviado de la invitación en sí.

Gráfica expandida… en mi carrera he practicado la gráfica tan pocas veces, que en un principio no supe qué podría yo explorar. ¿cianotipia? con la que comienzo a experimentar… o…¿qué? Pero la técnica de la cianotipia, aunque sencilla al parecer requiere de tiempo para lograr una voz propia, más allá de las aleatorias texturas y la impresión vegetal. ¿Qué hacer entonces?

He hecho litografía sólo dos veces, una en Xalapa y otra en el Taller de la Gráfica Experimental en La Habana. He trabajado dos placas de cobre en Galicia y una vez en Puebla, con Rosa Borrás, hice un pequeño linóleo con montañas que utilicé para un libro de artista. Montañas, siempre montañas. Reviso mi nuevo taller y veo un par de tablas de madera contrachapada. Intento con la pequeña (¡qué bien que compré esas gubias en Guangzhou!) y el resultado me agrada. Me lanzo a la grande porque quiero utilizar estos papeles que dicen han sido utilizados desde las dinastías Ming y Qing. ¡Y resulta que la tabla es justa! Tallo y tallo y tallo y mi mano muñeca brazo quedaron doloridos. Gracias a los consejos de Rosa Borrás, compro tinta al agua y aprovecho la visita de mi hijo Alonso, que ha trabajado en talleres de gráfica, para que me ayude. Shazam!

La pieza de en medio, creo, es lo que sale de lo que se considera puramente grabado: una calcografía con grafito y un texto en el que me dispuse, de una vez por todas, a aclararme el por qué montañas, siempre montañas.

Usualmente escribo poesía automáticamente, porque al dejar fluir el subconsciente brota la verdad. Y así lo hice esta vez también. Y para no olvidarla lo he grabado (en audio, se entiende). Porque esperamos que esas piezas ya no vuelvan.

Y claro, el tríptico se llama Yo Montaña.

我的作品去日本, 我山去日本。

The meaning of life, between beyond

This is a collaboration with artist and dear friend Yvonne Brückner, where my voice is contained in a pink glass bubble.

Not only my voice i in there, actually, but my conception of what is life, at least in this period of…my life.

To listen is to touch

Otra vuelta

Con la misma información que el curso anterior

Comenzamos 5 de octubre. Inscripciones en elizabethrossmx@gmail.com

Covid山 / Covidshan, bitácora de paisajes internos

Covid山 es un ejercicio de abstracción de la realidad -la contingencia pandémica, la enfermedad y muerte de mi mamá, la violencia y muerte al parecer imparable que vivimos todos los días, especialmente -aunque no solo- en este país. Es también búsqueda en la utilización de nuevos materiales, necesidad de volver a una vida y práctica analógica y simple y voltear mi vista hacia esos paisajes internos llenos de montañas, piedras, barrancas, cañones y, claro, poesía.

Tuve el gusto de montar la obra hecha durante todo el 2020 en forma de instalación, de cordillera, de sierra y de contar con el texto y el apoyo de mi querida amiga Jeannette Betancourt y, por supuesto, el espacio otorgado por el Museo de la Ciudad de Querétaro, quien realizó un catálogo que ustedes pueden descargar aquí:

Y pueden leer el post anterior sobre Covid山 aquí:

https://elizabethrossmx.wordpress.com/2021/01/14/covid-shan/

El catálogo de China, exposición de arte contemporáneo

Las exposiciones en el Museo de la Querétaro terminan con este mes de agosto, y me comentan que son las más visitadas y gustadas. Ojalá tuviera algunos números, pero realmente no importa.

En cuanto a la curaduría que hice, lo importante es que la obra de 13 artistas chinas y 3 de artistas chinos (Zhang Dan, Quan Bao y mi querido Zhang Ze Yang Ping) se volvió a exhibir a lo largo de 7 meses, por lo que mucha gente pudo visitarla, y aún más importante es que queda registro en forma de catálogo (no le anque virtual).

Aquí pueden bajarlo:

Gracias a Gabriel Horner, director del Museo, por su apoyo siempre.

Curso ARTE Y FEMINISMO EN EL MUNDO

Ante nuestra necesidad de conocer nuestra historia, tanto como mujeres como artistas, ofrezco este curso donde podemos reflexionar sobre lo que está sucediendo en el mundo porque ¿Existe un arte feminista? ¿Es necesario? ¿Cómo afecta a la producción del arte de las mujeres? ¿Hay arte feminista en África? ¿En India??


Este curso ofrecerá una amplia visión sobre la contribución al arte de las mujeres alrededor del mundo, la diversidad de disciplinas tanto tradicionales como tecnológicas que se utilizan en su producción, así como nuestros intereses y propuestas.

Cronograma y contenidos:

Sesión 1. Introducción al curso y establecimiento del espacio y los acuerdos.
¿Qué es, por qué y cómo surge el feminismo? Una rápida contextualización.

Sesión 2. América del Norte
Saltando los obstáculos

Sesión 3. Latinoamérica 1
El arte del cuerpo ante la violencia del Estado

Sesión 4. Latinoamérica 2
Tierra y memoria en resistencia

Sesión 5. México 1
Ser pioneras de este lado

Sesión 6. México 2
Identidad y resistencia

Sesión 7. Unión europea
Entrañas híbridas

Sesión 8. Europa Oriental
Había una vez una cortina de hierro

Sesión 9. Medio Oriente
El poder bajo el velo

Sesión 10. África Negra
Rebeldes profundas

Sesión 11. Asia
Romper el jarrón: más allá del misterio oriental

Sesión 12. Cierre y recapitulación
Nuestra memoria y nuestra historia

Dirigido a estudiantas, artistas y mujeres en general

Requisitos de ingreso: compromiso de participación

Duración:
6 SEMANAS, dos sesiones semanales
 [Horas de curso en directo]: 2 horas /sesión, 24 horas en total

Inicio: 2 de agosto 2021

Horario: Lunes y jueves de 18:00h a 20:00h

Costo: $2,000 para México

150 dólares para otros países

Inscripción en elizabethrossmx@gmail.com


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