Las fichas para la primera jugada

2023

En el continuum del tiempo que es además el eterno presente, de repente el calendario indica que debemos (sí, debemos) modificar nuestra percepción y jugar como si comenzáramos de nuevo la partida. Se mueven las fichas de manera que la sopa las redistribuye y nos reparte aparentemente distintas posibilidades en esta partida llamada 2023. Nos pone enfrente, además, dos elementos simbólicos que de alguna manera nos palmean el hombro diciendo «tranquila, es un suave conejito que nada en un mar lleno de emociones» y no sabemos si es un mar tormentoso y frío como este invierno o el agua clara de un cenote sacrificial. Tú (crees que) eliges.

Porque eso de elegir también es falaz, ya que las fichas están dadas. Pero tal vez podemos escoger nadar en favor de la corriente o mirar el cielo de muertito. O llenar los pulmones para bucear en busca del hoyo del conejo y confiar en el instinto que nos lleve del otro lado donde hay magia y luz. O al menos eso esperaremos.

Podemos incluso intentar convertirnos en liebre y estar atentas a cualquier movimiento brusco que anuncie peligro o agresión y saltar lejos o pintar nuestra raya. Podríamos incluso lanzarnos hacia la luna y buscar a Chang’e, quedarnos con ella, y ver desde allá el circo que flota a duras penas, pero con todas las fanfarrias.

No lo sé, este año de Conejo de Agua que está por comenzar con el subtítulo 2023 por lo menos me da fichas.

Fin del taller de iniciación a la cerámica en la Finca Palmira.

El Tao de las Flores. 25 de noviembre

Este es un libro poema, un poema códice, un grito susurrado.

Coidados e migraciones

Hoy se inaugura en un pequeño museo a orillas del Cantábrico una de las tres muestras que conforman la parte artística del proyecto de Anxela Caramés sobre los cuidados y las cuidadoras. Presento dos vídeos dentro de las instalaciones de este museo dedicado al mar, mientras en la fachada se exhiben fotos de gran formato de la artista gallega Mar Caldas. Como pueden ver, el museo es pequeño. Esto para mí no tiene gran diferencia a un gran espacio expositivo, ya que siempre me ha interesado llegar más allá del mundo del arte. Por eso saqué la obra a la calle en el 2003. Por eso he expuesto en museos de arqueología, centros excéntricos, espacios rurales. Y no es que me niegue a la Tate, el CGAC o al MUAC, por supuesto, pero aunque la validación del mainstream no lo tome en cuenta, el ofrecer mi obra a la gente que no va a museos de arte contemporáneo, y es más, devolvérsela si es que han participado en mis proyectos, me es sumamente importante y valida lo que hago ante mí misma.

Exposición marina esta, con Mar Caldas, en el Museo del Mar, con las mujeres que cruzan océanos, a la orilla del Cantábrico.

(Además soy la única no galega (soy astur), pero el haber vivido en A Coruña hizo que me salieran raicíllas por ahí).

El museo y las cuidadoras de Mar Caldas

Y como siempre, es muy lindo ver que hablen sobre mí en otras lenguas. La traducción y el texto son de Anxela.

Elizabeth Ross (Cidade de México, 1954. Reside en Cuernavaca, Morelos, México)
Artista visual, curadora, xestora cultural, escritora e investigadora feminista. De ascendencia náhuatl, asturiana e mexicana, foi influenciada polos movimentos sociais xurdidos en 1968. Activa como artista desde os noventa, sobre todo traballando con museos e galerías, en 2003 decide levar su obra á rúa para interactuar directamente co público, a través de instalacións, intervencións e accións artísticas. Manexa distintos medios como a cerámica, a escultura, a fotografía, a escritura, o vídeo e multimedia, land art, e o que ela mesma denomina “axións” rituais. É iniciadora de procesos socioculturais, líder de proxectos artísticos e de investigación, promotora de propostas xornalísticas e comunitarias, nas cales busca de xeito insistente, co feminismo como eixe transversal, a intersección da arte, a identidade, o medio ambente, a memoria, a política e o eido social, xunto coa creación de redes que potencien o desenvolvemento dos proxectos e de quen se implica neles.

¿Y, dónde están las mujeres? Cruzando océanos (2013-2015 / 2022)
Vídeo dixital, 25 min

Proxecto artístico, procesual e participativo de investigación, acción e produción sobre as mulleres e a súa movilidade territorial, temporal e psicolóxica. Entrevistou, entre 2013 e 2015, a unha serie de mulleres migrantes tanto en España -fundamentalmente na Coruña e Madrid- como en México. Son mulleres proveñen de diferentes países: coidadoras doutros que buscan selo tamén de si mesmas, para reflexionar sobre a migración desde unha perspectiva de xénero. Anteriormente noutras propostas de ¿Y, dónde están las mujeres? combinou fotografía, instalación e vídeo para falar sobre a migración, centrándose no que sueñan, desexan e lembran as mulleres que migran. Para este vídeo, que se presenta por primeira vez no Museo Provincial do Mar, seleccionou as historias de dúas mulleres: unha latinoamericana e outra española, como contraste e exemplo das distintas realidades. Por unha banda, Marlen de Honduras, con estudios administrativos no seu país, pero que exerce de traballadora doméstica e coidadora en Madrid para poder manter aos seus irmáns. Por outra banda, Débora de Lugo: nai de dous fillos, decoradora e propietaria dunha tenda na Coruña antes de marchar a Cidade de México para buscarse a si mesma, onde traballa como profesora de ioga infantil.

Menos perfectas, más humanas

Ese es el subítulo del eje temático sobre el cuerpo de la exposición ¡Vivas estamos, estamos vivas! sobre als violencias, bajo la curaduría de Karen Cordero y Cecilia Noriega, en la Alhóndiga de Granaditas, dentro del 50 Festival Cervantino.

comparto el espacio con Carmen Mariscal y su Ayuno Voluntario (la mesa), Mujeres de peso, de Patricia Aridjis, Cuerpa, de Erika Bulle, además de Antropología del cuerpo moderno, obra de Mariana Dellekamp, piezas de Rebeca Monroy, Lorena Wolffer y material del archivo de Ana Victoria Jiménez.
Con Las mujeres de peso y Cuerpa

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Atadura de Años, Selfienovela, una entrañable colaboración con mi hijo Alonso Sandino, ha sido un desnudarse hasta los huesos sobre mi proceso de envejecimiento. Pero cada día que pasa voy encontrando nuevas rutas, nudos, deslumbramientos, achaques, xue (puntos de acupuntura) qué presionar, cada vez más perfecta en mi imperfección.

Por lo pronto, ahí la dejo. Si quieren verla más de cerca, pueden hacerlo aquí: https://issuu.com/elizabethross6/docs/atadura_de_a__os_selfienovela

Cruzando océanos hasta Galicia

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Cuidados, vulnerabilidades y dependencias. Miradas desde los feminismos, un proyecto de arte y pensamiento sobre la sustentabilidad de la vida y el cuidado, con un abordaje multidisciplinario que quiere situar el cuidado en el centro del debate, tras constatar la necesidad de intervenir críticamente en el espacio público. ¿Cómo se resuelve el área del cuidado de los demás en nuestra sociedad?

Se abordará la organización social del trabajo doméstico y de cuidados, la maternidad y su ejercicio en (in)compatibilidad con otros procesos vitales, la precariedad. Se discutirá el binomio trabajo doméstico/mujer migrante, y su correlación en las instituciones culturales con las limpiadoras. Reflexionaremos sobre la carga familiar de quienes trabajan en sus hogares, los problemas y desafíos de la crianza desde la perspectiva de las artistas que son madres, y también la complejidad del cuidado de personas mayores y dependientes.

Este tema se pensará y reflexionará a través de una jornada organizada en torno a conferencias, mesas redondas, un taller de autoetnografía y la proyección de un documental, que tendrá lugar en la Fundación Luis Seoane de A Coruña, así como del ciclo de intervenciones ubicadas en tres espacios de la Red Provincial de Museos de Lugo: Museo Fortaleza de Narla, Museo Pazo de Tor y Museo del Mar.

En este último, el Museo del Mar que tanto extraño, se estará proyectando desde el 15 de noviembre uno de mis videos: Y, ¿dónde están las mujeres? Cruzando océanos, parte del proyecto que me permitió formar parte del SNCA y que comencé en España para terminarlo (digo, es un decir) en la Ciudad de México. Para esta ocasión reedité algunos videos de ese proyecto para que abordar la migración desde la perspectiva de varias mujeres de distintas generaciones
Cuidados, vulnerabilidades y dependencias. Miradas desde los feminismos inaugura hoy 13 de octubre de 2022 y estará en el espacio público hasta marzo de 2023.
Organizan: Angela Caramés (comisaria), Antía Pérez Caramés e Iria Vázquez Silva Ir Vai
Con el patrocinio de la Fundación Luis Seoane y la Red Provincial de Museos de Lugo.

Un texto de Francisco Moreno sobre Notlallo

Totomoxtles cual flores que cobijan corazones de barro, granos de maíz, discretas cenefas y grecas, la diosa de la luna protege una tablilla de arcilla que conserva residuos de nuestro pasado, mazorcas ocres y blancas en fondos de chocolate; huellas de olotes y semillas de vida, la vida trasmuta nuestro cuerpo y nace la tierra: Notlallo.

Del cielo cual lluvia en hilos móviles aparecen vestigios ancestrales de múltiples razas de maíz, un cumulo de arcilla michoacana se transforma en testigo de nuestro pretérito, el rastro de las tablillas son guía y nuestro pasado milenario hace llover granos secos color amarillo, gotas de oro; un río hecho de maíz alimenta las manos de Elizabeth, ella trastoca su linaje para hacer del origen, presente.

En una pequeña sala se yergue una gran exposición. El aposento que la recibe es una antigua casona con más de 400 años, un museo dedicado al arte indígena contemporáneo enaltece nuestras raíces, y en ella aparecen vasijas, comales y metates. El sábado pasado subí a la habitación que abrió sus puertas al magnífico trabajo de Elizabeth Ross.

Cuando llegué, el espacio lo habitaban tres mujeres y un hombre, inevitable que nuestras miradas no se cruzaran, el silencio me dio la mano y recorrí una a una las piezas de esta muestra. Al poco tiempo arribó quién construyó una grandiosa exposición en la misma casona: “En Cuentepec barro se dice Sokitl”. José Valtierra abrazó a una mujer, y yo me escondí entre las lianas de tablillas de maíz; es tan grato hallar a los amigos entre tanta belleza que nos estrechamos con afecto, y ahí, entre visitas y amigos conocí a Elizabeth.

Del saludo y su delicada presencia pasamos al diálogo, a la historia, a los veinte años que tiene esta muestra que hoy se renueva. Notlallo es una exposición instalación “basada en mitos prehispánicos y particulares, decantados por largos años de búsqueda y hallazgo”. Las manos de Elizabeth crean, transforman, resignifican, son agua y tierra, arcilla y mazorcas, dioses y mitos, miradas y huellas.

Conocer a Elizabeth a través de su trabajo fue el mejor regalo el sábado pasado, qué mejor que escucharla narrar su quehacer, sus proyectos, sus viajes, las andanzas de ella son tantas que este encuentro fue apenas el inicio de un camino que espero recorrer cercano a ella.

El Museo de Arte Indígena Contemporáneo de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos es una maravillosa alternativa para disfrutar una mañana en Cuernavaca. No dejen de visitarla, y en breve les cuento mis impresiones de la muestra que curó Valtierra, la riqueza del barro de Cuentepec.

Francisco Moreno. 05.09.2022

Una entrevista

Más videos chinos

Notlallo en Cuernavaca

Me inicio como ceramista durante 1976, cuando aprendí a amasar en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. A partir de entonces he caminado por el arte con mis propios medios, aprendiendo de aquellas personas dedicadas por tradición a la alfarería, ya que he vivido en pueblos alfareros, y también de artistas; y aunque la maternidad y un aislamiento geográfico circunstancial retrasan mi profesionalización, mi propio hacer e investigación con el barro producen un estilo libre y único en mi cerámica, que deviene naturalmente escultórica.

No es hasta 1990 que presento mi primera exposición individual en la Casa de Cultura de Valle de Bravo, donde establecí la primera galería exclusivamente enfocada en el arte del barro y donde organicé las primeras exposiciones con otros artistas, como Jorge Wilmot, Graziella Díaz de León y Gustavo Pérez. En 1994 presento 134 piezas en Ciudad Profunda –dedicada al querido Guillermo Bonfil Batalla– en el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce en Morelia, Michoacán, misma que itineró por el país durante tres años gracias al interés del INBA.

Algo que caracteriza mi obra cerámica es que surge de narrativas particulares que se resuelven en series mostradas como instalación. Participé en Solo un guiño, escultura mexicana en cerámica que se presentó en la ExpoLisboa 98, curada por Ingrid Suckaer con una pieza de 5 unidades; en la I Bienal Olga Costa de Pintura y Escultura, en la II Bienal de Arte en Cerámica y en De la Misma Tierra, Salón Nacional de Cerámica que se efectuó en Monterrey.

Mujer, una cosmogonía, El camino de la memoria, Blanco Desnudo, Piedras de Luna, Translated (resultado de una residencia en el Centro Banff para las Artes con una beca del FONCA), En manos de Diana, Notlallo, mi cuerpo, mi barro; Manos de Bruja, Relatos de la Travesía: Tierra Viva, Reina de Corazones: conjuros de amor, Corazón abierto – qué cosa es el amor, Ruptura, las últimas cerámicas, son algunos de los títulos de exposiciones individuales realizadas principalmente en mi taller TresCaña en Morelia, antes de emigrar por varios años a Europa en 2009, donde trabajé con porcelana y barros locales.

Notlallo fue hecha en una etapa muy complicada de mi vida, a inicios de este nuevo siglo. Fue una obra sobre nuestra cosmogonía e identidad, resuelta en piezas múltiples. Ya para entonces había expuesto en todas las sedes posibles de Morelia, y quise que esta obra dialogara con las piezas arqueológicas del Museo Regional Michoacano, donde se encuentra parte de la arqueología michoacana. Tuve el honor de inaugurar con el poeta Juan Bañuelos, que hizo un poema sobre la obra. De ahí se fue a exhibir a San Antonio en la Casa de México, y a Indiana, a la galería de su Universidad en Kokomo. Y se perdió.

En realidad la SRE dejó de moverla y quedó al resguardo en una de sus bodegas y yo, ya en otra dinámica, dejé pasar el tiempo, además de que las bodegas cambiaron de dirección, por lo que le perdí la pista. Hice otras exposiciones, me diversifiqué y fui jurado en uno de los concursos de alfarería sin plomo de Capula, Mich., poblado donde obtenía el barro en polvo para trabajar, y donde doné mi horno y todos los materiales y herramientas cuando migré. No fue hasta que volví a México en 2014 que me decidí a encontrarla. Para eso, pedí un espacio en el Museo de Arte Popular, y esto fue lo que inició el segundo y hasta ahora muy exitoso segundo aire de Notlallo, además de que en el camino la colección original se ha ido desintegrando, por suerte.

En el 2020 el Museo del Pueblo de Guanajuato lo albergó como parte del 48 Festival Internacional Cervantino, con el título de Maíz nuestro de cada día, un diálogo entre el ayer y el hoy en torno al maíz, quedando en Guanajuato varios meses. De ahí se fue al Museo de Arte e Historia de Guanajuato en León y hoy ha llegado a Cuernavaca para montarse en el MAIC, convirtiéndose en mi primera individual en mi nueva ciudad, y donde toma forma de ofrenda abierta a la fuerza de la vida que nos hace ser.

Escribo todo esto para contar la historia y porque ya no me puedo llamar ceramista, puesto que dejé de hacerlo desde que volví de Banff, cuando mi práctica artística se diversificó hacia la multidisciplina, pero aunque no tengo ya taller, el amor que le tengo al barro es perenne y seguiré propagando el conocimiento sobre la alfarería y la cerámica mexicana en talleres (si es posible), seminarios y conferencias, como lo he hecho tanto en museos como centros ceramistas en México, Europa y en el Instituto de Bellas Artes de Guangzhou, en China, donde tengo amistad cercana con ceramistas que me introducen a la gran maestría y diversidad de sus técnicas ancestrales. Además, continúo como artista invitada para impartir el Seminario de Historia de la Cerámica para La Esmeralda. Sin embargo, no sé si vuelva a producir ni cómo, y tampoco sé si Notlallo seguirá camino.

Solo la diosa yoruba de la cerámica hecha por mujeres, Iya Mapu, lo sabe.

El Origen se expondrá después de 20 años

Como parte de Notlallo, El Origen era, junto con Mazorcas y La lluvia de todos los días, parte de los 3 ejes discursivos más importantes de la instalación. Después de recuperar toda la obra tras muchos años de tenerla perdida en alguna bodega, la recuperé para exponerla en el MAP, Museo de Arte Popular. Sin embargo, El Origen no cabía en el espacio asignado, así que la dejé fuera. Además, consideré que el concepto detrás de las piezas muy bien podía abstraerse de todo el discurso de Notlallo y constituir una pieza aparte. Notlallo no sufre sin Mazorcas, ahora propiedad del Cencalli, Museo del maíz, y tampoco sufre sin El Origen, ni por las piezas que se han ido quedando en el camino, como La Banda de los Olotes y el Tzompantli Maya. Y aunque la segunda vida de Notlallo es algo que verdaderamente agradezco, y que tendrá su siguiente parada aquí en Cuernavaca el 3 de septiembre, el hecho de que las 9 piezas del Origen sean vistas después de su última exposición en Indiana y al mismo tiempo que el resto de piezas, es algo muy singular.

Cuando Isadora Escobedo me invitó a participar en Verde Violeta, le pedí que fueran esos nueve pechos los que se expusieran. El discurso sigue siendo el mismo: somos de mujer, de barro, de maíz. Pero además habla del poder de resiliencia y de generación. No importa que nos hayan roto, somos diosas.

Además, es una estupenda manera de agruparme con las artistas locales, junto con la querida Grace y con Magali.