En Sudáfrica

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Hyperflexion Contemporary Art presents: “F is For” Feminism and the Female Form

Port Elizabeth, South Africa

Exhibition will run from 10 July to 10 September

A Group Show featuring both local and international artists in a variety of media express their interpretation of the call and Feminism and the Female Form is uniquely portrayed.

We also proudly include a collaboration with ArtFem TV An online television programming featuring feminism and art (Evelin Stermitz – Curator) (Austria) with many global video artists and filmmakers. This will run as an Online interactive display. Here is the direct link to ArtFem TV: http://artfem.tv/

The Screening Room at HCA will also showcase a selection of International artists in a large scale looped projection.

Paintings, photography and a variety of works are sure to woo your senses so join us for a very interesting evening. A celebration of women and an intriguing perspective of femininity, the female form and Feminism. It may shock you, thrill you or soothe your jangled nerves. Something for everyone in this hot pot of powerful imagery and portrayal of women.

Here is the list of the artists celebrating Feminism and the Female Form with us:

Simone Stoll (Germany)
Céline B. La Terreur (Canada)
Boštjan Jurečič,(Slovenia)
Ulf Kristiansen (Norway)
Sylvia Toy St Louis (USA)
Ellen Schippers (Netherlands)
Evelin Stermitz (Austria)
Cynthia De Moss (USA)
Mtshengisi Emmanuel Ntaisi (RSA)
Francesca Lolli (Italy)
Alison Williams (RSA)
Helena Lie (Sweden)
Jasmin Lee Hoffman (RSA)
Adriane Little (USA)
Claudia Ungersbäck (Austria)
Caddelle (RSA)
Louwrens Westraad (RSA)
Lili White (USA)
Amy Contell (RSA)
Carla Della Beffa (Italy)
Wednesday Kim (S Korea)
Marilena Vita (Italy)
Elizabeth Ross (Mexico)
Emma Sywyj (UK)
Nicole Goodwin (USA)
Isabel Pérez (Spain)
INVASORIX (Mexico)
Pipoca Paola de Ramos (Brazil)
Irina Gabiani (Luxembourg)
Luke Rudman (RSA)

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Próximamente

CPinvitación

Un video para Saúl

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Antes de la presentación del video, Claudia Perulles, investigadora, archivista y curadora, que ha trabajado con Saúl por varios años, leyó un texto bastante interesante. Yo comenté que el haber sido testigo del proceso creativo de un artista, en este caso Kaminer, había sido una experiencia enriquecedora, y que esperaba que el documental acercara a los demás a este mismo darse cuenta de cómo los colores y las líneas de este artista conforman todo un universo alimentado por las influencias de las tradiciones que lo nutren: la mesoamericana, la mexicana, la francesa y la judía.

Después de Asideros en el vacío la audiencia pudo ver Líneas de Transmisión, un pequeño video que hice a base de fotografías de la instalación que hizo en el Estudio 71 en 2015, y que está ahora mismo en exhibición en el Museo de Arte Moderno, dentro de la exposición territorios de la memoria, curada por José Manuel Springer.

Hubieron muchas preguntas y felicitaciones también para Eduardo Roel, que hizo un trabajo magnífico no sólo con la música sino con el sonido de todo el documental.

Asideros  en  el  vacío    | 5  de  junio  2019   | Cine  Lido

Asideros   en   el   vacío,   el   documental   que   hoy   presentamos,   es   el   abordaje    que  Elizabeth   Ross   hace   sobre   el   profundo   proceso   de   transición   que   Saúl   Kaminer  emprendió  hace  algunos  años.  Este  trabajo  plantea,  como  de  forma  natural  su  obra  tuvo  una  evolución  que  con  el  pasar  del  tiempo  se  afianzó  y  confirmo  su  búsqueda  como  un  espacio  para  el  juego,  el  ensayo  y  la  expresión.

El   curso   de   esta   transformación   hizo   evidente   la   necesidad   de   plasmar   las   ideas,  influjos  e  impulsos  creativos   que  alimentan  el  proceso  de  creación  de   Kaminer;   de  exteriorizar      la      construcción      de      su      cosmogonía      y      mostrarla      dentro      de      su  cotidianidad;  de  vaciar  sus  pensamientos  en  una  especie  de  bitácora  que  de  rumbo  a  lo  venidero.

El  trabajo  de  Elizabeth  Ross  condensa  de  manera  sucinta  lo  que  para  el  artista  es un  proceso     continuo     y     permanente,     de     tal     suerte     que     es     posible    visibilizar     la  complejidad   y   la   diversidad   del   entorno   que   Kaminer   concibe   para   darle   paso   a   la  forma,   a   las   líneas,   a   la   luz   y   la   sombra.   Es   una   visión   intima   del   nacimiento   y  formación    de    la    obra,   un    grato    recorrido    en    el    que    se    develan    macrocosmos  habitados  por  formas  y  presencias,  esperando  a  tomar  corporeidad.

Saúl   se   conoce   bien   y   conoce   el   temperamento   de   su   obra,   sin   embargo,   siempre  está  en   la   búsqueda  de  algún  pretexto  para  crear  un   nuevo  universo   que  albergue  astros,   constelaciones,   cuerpos   celestes   y   asteroides.   Esta   continua  exploración   es  el  elemento  que  engloba  su  visión  respecto  al  arte  y  su construcción.

Para   quienes   no   lo   conocen,   esta   es   una   invitación   para   descubrirlo   y   navegar   por  los   espacios   que   propone;   para   quienes   conocemos   su   obra,   es   la   oportunidad   de  verla  con  otros  ojos,  de  revisitarla  bajo  otros  conceptos.

Claudia  Perulles

 

Posteriormente el canal 22 nos hizo una entrevista por medio del periodista Víctor Gaspar. Pueden verla a partir del minuto 34’26 en este enlace: aquí

 

Ya sé quién eres (te he estado observando)

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Ya sé quién eres (te he estado observando)
En homenaje a José Agustín y a quienes tienen los ojos abiertos

Según un informe reciente de la ONU sobre biodiversidad, el planeta está experimentando la sexta extinción masiva de especies, siendo la primera causada por la humanidad. El informe presentado solo confirma que el antropoceno es, en definitiva, la era en que la naturaleza llega rápidamente a su destrucción por la avaricia y ceguera del capital y su nulo interés por la vida.

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Esta ceguera impide la conciencia de la finitud de los recursos naturales, de la interrelación vital de todos los seres y las geografías, empuja al consumo exacerbado de bienes en su mayoría prescindibles y provoca violencias incontables contra el planeta y contra la humanidad misma.

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Sin embargo, nada existe sin su contraparte y a toda oscuridad se contrapone luz. Las teas surgen a lo largo del planeta y muchas de ellas provienen del arte. Es el caso del proyecto de largo aliento emprendido por Jeannette Betancourt, que ahora cierra su segundo ciclo como miembro del SNCA con esta generosa propuesta en la que une distintas luces que reflexionan y proponen, directamente sobre la tierra y sus seres, maneras diversas de percibir, señalar, abrir huecos para la conciencia.

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Al ser recipiente de esta oportunidad brindada por la artista, mi propuesta se da a través de la mirada. No la nuestra solamente, sino la que de manera sutil nos devuelve la misma naturaleza. Una mirada que, desde los árboles del bosque, nos hablará calladamente esperando una respuesta.
De nos depende.

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Técnica:
Miradas impresas en papel albanene, instaladas con alfileres en árboles individuales del rancho La Compañía, a una misma altura de 160 cms a partir del suelo de su base.

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En el bosque

También bajo invitación de Jeannette, iré a un rancho con bosque cerca de Valle de Bravo, donde viví durante 12 años (sobreviví). En este hermoso lugar ella hizo una instalación de adobe que espera ser disuelto por la lluvia para que el barro vuelva a su origen, como cierre de sus 3 años de la beca del SNCA, que por cierto obtuvo por segunda vez consecutiva.  Y para cerrar de manera contundente, invitó a artistas de de Marruecos Hassan Echair y Yamila Lamrani, de España -Inmaculada Abarca y Josef Ginestar, Puerto Rico -Jason Mena y México -Perla Krauze y yo-; para hacer intervenciones en el paisaje, además de una mesa redonda con Irving Domínguez,  Jorge Reynoso Pohlenz y Demián Mondragón, moderados nada menos que por Ingrid Suckaer.

 

Unos pocos viajes previos para reconocer el terreno me han permitido reclamar el bosque y toda la vida que contiene y ofrece, así como probar si mi instalación funciona. Ya sé quién eres, te he estado observando, hará visibles las miradas recriminatorias de la naturaleza ante el desdén y olvido humano. Falta una semana.

En la FAD

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En el Tajín

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Tuve el placer de ser invitada por Jeannette Betancourt para ir a Papantla y Tajín a documentar la instalación que hizo para el encuentro de Jóvenes Creadores del FONCA.

Salir de la ciudad siempre se agradece. De cualquier ciudad, pero mucho más de la monstruosa capital de la 4T. Además olvidé el teléfono, así que mi inconsciente me obligó a estar en el presente, cosa que lo agradezco infinito.  Escuchar historias y mitos por don Romualdo, ver pájaros inauditos, cantidad de orquídeas (conocer la que produce vainilla), trabajar junto con mi amiga Jeannette y quienes se ofrecieron voluntariamente a darle forma a su obra, además de tener cerca a quienes gozan de la beca, tutores y eméritos, se aunó a la visita a la zona de la vieja Tajín, ciudad multicultural de principios del año 1 de la era que vivimos y la cálida presencia de abuelas y abuelos del Kantiyán, o casa central del Centro de Artes Indígenas, donde se hizo el encuentro.

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Cuando una se acerca a la tierra surgen los reencuentros que te devuelven a tu propia dimensión.

Un texto de Francesca Gargallo sobre Notlallo

Notlallo, vida, cuerpo y territorio en la cerámica de Elizabeth Ross

 

¿Es la cerámica tierra y poder para re-crear la fuerza vital del maíz? Desde 1998 Elizabeth Ross le ha apostado a verse a sí misma en el espejo de la tierra y su identidad, del pasado mítico y el futuro de una alimentación relacionada con la ecología, entendida como vida de todas las especies en territorios emocionalmente importantes. Notlallo es un vocablo nahua (no tlalli) que significa tanto mi tierra como mi cuerpo y remite a uno de los conceptos centrales de los feminismos indígenas, el de cuerpo territorio, que, por ejemplo, las mujeres xinkas y maya reivindican para explicar cómo se defienden de la violencia contra las entrañas de su vida y de sus tierras.

El 6 de abril de 2019, me recibió en el Museo de Arte Popular (Revillagigedo 11, en el centro de la Ciudad de Mëxico)  la fotografía de dos mazorcas de barro oscuro, una en impresión y la otra en bajorrelieve, de la invitación de la exposición de Elizabeth Notlallo.  Con la tierra y con el maíz es peligroso jugar, toda mazorca es una vulva dentada, una promesa de dulzura, carne del propio esfuerzo y del propio placer. En América, la humanidad es hija del maíz porque seres humanos somos lo que hacemos, lo que se nos ofrece y transformamos. El maíz que somos, la tierra en que brota, es nuestro cuerpo que se hace territorio con la fauna que lo habita, los campos, selvas o bosques, sus fuentes de agua, los espíritus que lo pueblan.

Una ceramista de la calidad de Elizabeth Ross, desde hace años dedicada también a la instalación y la fotografía, sabe que manipular la arcilla michoacana para representar la planta que conforma la base de la dieta, la agricultura y el carácter de vida de la mayoría de los pueblos de México es muy arriesgado. Como todo símbolo de vida es uno de los más representados en las artes; la originalidad, por lo tanto, queda subsumida en la capacidad de abordar con tacto y significación a una planta que de por sí encierra todos los sentidos. Por otro lado, la estética es precisamente la expresión de emociones, la transformación del dato simple en una impresión que conmueve. ¿Cómo revivir las palpitaciones de la vulva diosa, de la mazorca esfuerzo, de la piel protectora de las hojas y la diminuta humanidad despojada que los olotes encarnan?

Hombrecitos olotes, descarnados hijos de la dentellada, huellas de un tiempo de plenitud que, en una sociedad urbana donde todos los medios de comunicación y ciertas lógicas cientificistas abogan por una racionalidad técnica, es menospreciado en nombre de una modernidad mecánica.

No hay tierra que no sea tierra para las mujeres, los hombres, les intersexuales y en México múltiples y diversos pueblos han cultivado por seis milenios una planta que hoy se niega a la uniformidad, es libre como el desierto, húmeda como una costa, dura como los altiplanos. Cincuenta y dos razas de maíz han generado más de dos mil variantes en el tallo, las hojas,  las inflorescencias pistiladas, las flores, el fruto y sus semillas. Son gordas, altas, delgadas, blanca, amarilla, naranja, rojizas y de un negro teñido de morado las mazorcas.  La arcilla estrujada hasta la caricia por las manos de Elizabeth Ross recoge en la manufactura de la forma  la turbación de una germinación y un crecimiento que para culminar en el fruto deben pasar por etapas tan semejantes a la formación humana que implican la seducción del polen, la espera de la madurez, el esfuerzo de la fructificación, la plenitud de la madurez fisiológica.

Colgadas de delgados hilos como una lluvia de bendiciones materiales, dispuestas sobre mesas, recogidas en canastos, acompañadas de corazones dispuestos sobre las hojas, las mazorcas de Notlallo, (la exposición permanecerá abierta del 6 de abril al 26 de mayo) simbolizan la sacralidad de la tierra y el desconcierto de la necesidad de representarlas. La divinidad que las preside es una y múltiple, la sagrada vulva de todos los mantos virginales, pero también la fuerza de la juventud y la hermandad que Ross  atribuye a la más poderosa y derrotada de las diosas mexicana, la Coyolxauhqui lunar, aquella que descabezada sigue dominando las mareas y las lluvias, las siembras, las menstruaciones, la emotividad entera, con sus susceptibilidades y sus firmes afectos, su rudeza y su ternura.

Tocar la tierra y sentir en ella el cuerpo del maíz, su propia carne, parece haber inspirado este trabajo tan tradicional como provocador. Elizabeth Ross ha roto una vez más el prejuicio de la división entre arte popular y arte culto sobre la base de una mayor calidad del segundo. La arcilla de las vasijas primordiales es la materia misma de la estética más depurada.

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Nonana Tlaxkalchihua, loseta grabada y tepalcates de Paquimé. Del Tríptico del maíz.

 

Existe una versión anterior publicada en la Revista Blanco Móvil, que pueden leer aquí.

En el Museo de la Ciudad

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Por primera vez pude ver en grande algunas de las entrevistas sobre la vida y la vejez que he realizado desde el 2015 a la fecha, bajo el título global de Atadura de Años, gracias a la iniciativa de Jan Córdoba, de Cine Comentado y su proyecto Habitaciones Vacías, y el apoyo del museo de la Ciudad, a través de Roberto Solís. Tuvimos además y felizmente con casa llena.

Tuve además el privilegio de contar con la presencia de tres de las entrevistadas, Ingrid, Jeannette y Rosario, con quienes el público tuvo la oportunidad de charlar un poco.

La vejez, el cómo vivirla, enfrentarla, los miedos y las certezas… nuestro proceso único y compartido, con suerte.

艾未未 在墨西哥 (Ai Weiwei en México)

Desde que apareció una foto de Ai Weiwei, Ai Lao y Wang Fenfen en Tepito hace poco más de dos años, supe que lo tendríamos pronto en el MUAC.  Ya después lo confirmó una foto con Cuauhtémoc Medina, el asunto era saber cuándo.  Finalmente la cita se cumple para celebrar los 10 años de existencia del Museo Universitario de Arte Contemporáneo y crece la expectativa de ver y conocer en vivo y directo no sólo la obra, sino al creador (conceptual) de ella.

He seguido el trabajo del maestro Ai desde que supe de sus semillas de girasol. En el 2011 escribí un texto (que pueden leer aquí) , donde publiqué un magnífico video realizado por la TATE en el que podemos ver cómo se creó esta obra que me parece monumentalmente bella y significativa.  Ese año y por esos meses acababa de ser liberado de su encierro pero aún no podía salir del país, sin embargo crecieron sus redes en el extranjero, donde ha realizado la gran mayoría de su obra. Es por eso que cuando estuve de residencia en Turquía, y trabajando sobre el ser outsider, realicé este sencillísimo statement, que me llevó a confrontar a mis anfitriones al sentirse tocados por referirme a otra outsider: Pippa Baca, performer italiana asesinada en su país. Pero esa es otra historia; el caso es que ella, Ai y yo, entre millones, somos outsiders de muchas maneras.

Pero situándome en el hoy y aparte de haber tenido la fortuna de conocer al shifu y tomarme una linda foto con él (que no selfie), debo decir que esta exposición me parece que pudo haber sido mucho más y haber presentado al público mexicano una visión mucho más amplia de su magnífica obra.

Y es que he visto dos estupendas y súper completas exposiciones de su trabajo, ambas en España: en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Ai Weiwei, Resistencia y Tradición), donde ocupaba la totalidad de las salas y se podía gozar de la gran variedad de medios que utiliza, del video a la escultura, la cerámica. Era la primera vez que me enfrentaba a un cuerpo de obra basto y poderoso en un lugar como Sevilla.

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La segunda fue en el Virreyna, de Barcelona, tres años después.
Es sabida la capacidad generadora de Ai; produce obra a velocidades impensables para todo artista mortal. Por supuesto que lo hace con varios equipos de asistentes y colabora con personas dedicadas a la artesanía y toda clase de oficios (como quienes armaron la Sala ancestral de la familia Wang). Comisiona a quienes desarrollan sus ideas (como ceramistas, artesanes del bambú, fábricas de inflables o el video de los 43, por ejemplo) y toda esta obra va a caballo con los tiempos, reflexiona lo que sucede en el mundo y mucho al momento en que sucede (como la crisis de refugiados cruzando el Mediterráneo) y, por supuesto, escudriña lo que le sucede a él personalmente, sobre todo en sus enfrentamientos con el gobierno chino, la experiencia de su encarcelamiento, la vigilancia y su desdén por el control, la falta de libertad y la corrupción (mundial). Sus videos, sus libros, sus Weiweismos concentran su manera de ver y actuar en el mundo, el arte, la vida.

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Entonces, en el Virreyna, con todo un piso a su disposición, se pudo recorrer parte de su trayectoria desde que vivía en Nueva York hasta una colección de “dedos” ante el poder de muerte y corrupción (aquí solo muestro el que mereció el valle de los caídos franquista); de una pieza previa a la mostrada en el MUAC con boquillas de teteras pero realizada en mármol llamada Cao (pasto), a salas completamente tapizadas con su ya icónicas cámaras de vigilancia y brazos con el dedo estirado, además de un salón donde la gente podía participar y ser parte de la obra.

Y sobre esta exposición “nuestra”, no voy a repetir lo que los medios han publicado en cuanto al encuentro de la pérdida o rescate de la memoria histórica de ambos países. Creo que el enfocarla en los 43 fue algo que lo acercó a este país de una manera incisiva y más profunda que sus paseos en jetset, por supuesto, y que sigue poniendo sal y vinagre en la herida casi mortal de este país. Compartir la sala con el salón ancestral de los Wang fue también un acierto, pero que tal vez requiera de algo de conocimiento previo de su significado histórico (que puede obtenerse del texto escrito en el catálogo por Cui Cancan -pronúnciese Tzui Tzantzan). Mas las piezas cerámicas, a pesar de su belleza, para mi gusto no proporcionan la fuerza necesaria para redondear el discurso y parecen sólo de relleno.

No alego la diferencia de presupuestos. Obviamente España tiene más recursos. Pero ¿Ai Weiwei en sólo una sala?

 

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Pueden descargar el catálogo de la exposición con textos que ponen en contexto las piezas que vienen de China gratuitamente desde el sitio del MUAC aquí.

Y todas las fotos son mías.

La vejez es nuestra

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Por Angélica Abelleyra (*)

La vida es un camino cuyo final nadie conoce pero que vamos por ahí construyendo con tropiezos y algo de  imaginación surcada por espacios de luz, oscuridades o arcoíris en el mejor y justo de los casos. Lo que sí conocemos y vivimos en carne propia es cómo esa existencia  suma pasos, días,  arrugas, soledades, trote, agotamiento, anhelos, ira y candores hasta llegar al colapso.

Vida Yovanovich y Elizabeth Ross suman ojos y corazones para decirse, decirnos: la vejez  es nuestra; arropémonos en ella porque es el  sendero a transitar si acaso tenemos suerte.

Es el espejo que aun con su carga de bruma, confusiones y estropicios a punto de apagarse, nos otorga rostros y matices profundos. Es el agradecimiento con baile, es la efigie honrosa de la cicatriz en el pecho, de los lunares en la barriga y el miedo -siempre el mentado miedo- al proceso de envejecer,  ahora transformado en admiración y ternura.  Es la complicidad con mascarilla y acupuntura, y es el gozo de esa raíz materna que retoza con su hermana entre goyas y mambo.

Acompañemos con nuestro aliento ese vaivén tibio, compasivo y calmo que Vida siente por su madre y por esas mujeres signadas por la renuncia. Festejemos el orgullo ruco de Ita, Nono y Elizabeth.

Celebremos los 25 años de la construcción visual de Yovanovich  en esa Cárcel de los sueños con la cual nos apachurró ánimos y horizontes idílicos a través de su serie de mujeres tristes junto a palomas heridas. Transcurrido el cuarto de siglo, hoy quizás nuestra percepción de la vejez es menos dramática y más lúdica, al grado que esa prisión fotografiada se desfigura y reconstruye con una poética todavía cercana a los miedos pero depurados con el filtro de la dulzura y la aceptación del tiempo con memoria.

Bailemos otro mambo junto con Ita y su hermana Nono. Enriquezcamos nuestro rostro junto al de Vida, marcado por los surcos del asombro en el baño del asilo desvencijado. Porque el vacile aligera el pasmo. Porque consuela hermanar soledades.

Con las imágenes que ustedes podrán mirar ahora, ambas creadoras trastocan el testimonio de cuerpos añejos en caricias de afecto milenario hacia sus marcas originarias y también para el hoy de sí mismas. Ojalá que la carga de aliento de aceptar la finitud con dignidad llegue a quienes humanamente abrazamos la vida, por lo menos hasta que llegue el colofón que compartiremos luego.

(*) Periodista cultural, especializada en artes visuales.

http://museodemujeres.com/es/

Ita

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Una exposición virtual en el Museo de Mujeres Artistas Mexicanas dedicada a mi madre y en diálogo con obra de la reconocida fotógrafa y buena amiga Vida Yovanovich.

http://museodemujeres.com/es/

ITA

ITA es un homenaje a un cúmulo de vida concentrada en el cuerpo que me acogió en semilla: mi madre. Es también un diálogo con el espejo que es de mí y con el espejo que nos muestra Vida Yovanovich.

Soy la primogénita de mi madre. El mirar de frente el proceso de la vida en ella, de los veinte años que me adelanta y el reflejo de mi propio devenir, es algo que me mana como urgencia. Urgencia de recuperar tiempo perdido, urgencia de atesorar sus momentos de debilidad y de gozo, pero sobre todo de complicidad. Complicidad manifiesta también en este “dejarse fotografiar” que nos acerca.

La vejez y la consecuente muerte es un proceso duro. Trato de abordarlo de distintas maneras y desde distintos ángulos, pero éste, el mirar a través de mi madre, es el que me allega más al fondo y a la certeza de que es el aquí y el ahora que tenemos para abrazar la vida. Y la abrazo abrazando a Ita y sus más de 85 años.